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Los fondos de pensiones chilenos sufren multimillonarias pérdidas por arriesgadas operaciones financieras en Estados Unidos.

El vuelco en las tasas de interés norteamericanas y los nuevos límites regulatorios obligaron a las AFP a cerrar de forma apresurada sus contratos en derivados, transformando antiguas ganancias en un severo impacto para los multifondos más conservadores.

Una compleja encrucijada financiera afecta a los ahorros previsionales de millones de chilenos, luego de que las administradoras de fondos de pensiones (AFP) registraran un vertiginoso saldo negativo en sus inversiones internacionales. Tras apostar durante los últimos dos años al comportamiento de las tasas de interés en Estados Unidos mediante instrumentos derivados conocidos como swaps, las gestoras pasaron de contabilizar utilidades por 1.400 millones de dólares hace un año a acumular un saldo desfavorable de 7.700 millones de dólares al cierre de septiembre, según consigna desenfoque.cl.

La estrategia de inversión, concebida tras los masivos retiros de fondos durante la pandemia para mejorar los rendimientos de las carteras, consistía en recibir tasas fijas y abonar montos variables bajo la premisa de que el banco central estadounidense recortaría sus tipos de interés. Sin embargo, la persistencia inflacionaria global —acentuada por las presiones en los precios de la energía— y el incremento en el rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano revirtieron el escenario, encareciendo drásticamente el costo de mantener dichos compromisos financieros.

A esta desfavorable coyuntura de mercado se sumó una presión normativa determinante. Una nueva regulación fijada por la Superintendencia de Pensiones, cuya entrada en vigencia plena está programada para el 4 de noviembre, estableció límites estrictos al nivel de riesgo en derivados, forzando a las administradoras a desarmar de manera acelerada sus posiciones antes del plazo límite y asumir los costos monetarios de la salida. Aunque el monto nocional de estos contratos se redujo desde un máximo cercano a 700.000 millones de dólares a unos 525.000 millones de dólares en agosto, el deterioro de las condiciones financieras volvió cada vez más onerosa la cancelación de cada instrumento.

El impacto de este repliegue se ha dejado sentir con especial dureza en los multifondos tradicionalmente considerados de menor volatilidad. El Fondo E, diseñado para resguardar el capital de quienes están próximos a jubilar, anotó un retroceso de 4,9% solo en el mes de septiembre y acumula una contracción media del 10,4% en lo que va del año. Por su parte, los fondos C y D registraron caídas mensuales de 3,1% y 4,2% respectivamente en el mismo periodo. Pese a la magnitud de los saldos negativos reportados por el organismo regulador, ni el gremio de las AFP ni las administradoras privadas emitieron declaraciones públicas para evaluar los alcances de estas operaciones.