El astro argentino erró una pena máxima frente al guardameta peruano Pedro Gallese, se salvó de la tarjeta roja tras reiterados reclamos al arbitraje y cayó 4-1 con el Inter Miami en el clásico de la Florida.
Lionel Messi vivió este fin de semana uno de sus episodios más amargos desde su llegada al fútbol de los Estados Unidos. En una nueva edición del denominado «Clásico del Sol», Inter Miami fue goleado 4-1 por Orlando City en condición de visitante, en un encuentro marcado por la tensión y el bajo desempeño colectivo del equipo dirigido por Gerardo Martino.
El compromiso comenzó de forma adversa para las aspiraciones del conjunto rosado cuando la escuadra local tomó rápidamente ventaja en el marcador. La oportunidad más clara para la reacción de las «Garzas» llegó mediante una pena máxima ejecutada por el capitán argentino; sin embargo, el portero peruano Pedro Gallese adivinó la trayectoria del disparo enviando el balón al tiro de esquina. El fallo consolidó la superioridad de Orlando City, que amplió la diferencia en el marcador antes del descanso.
El trámite del segundo tiempo estuvo dominado por la frustración de la estrella trasandina, quien recibió una tarjeta amarilla tras una fuerte infracción y posteriormente rozó la expulsión al protagonizar un duro e insistente reclamo hacia el árbitro principal por las decisiones reglamentarias en el área rival. Pese a los ajustes tácticos, Inter Miami no logró revertir el trámite y terminó cediendo los tres puntos ante un rival directo en la Conferencia Este.













































