Un aviso oficial del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. reveló planes para equipar a los oficiales de Inmigración con dispositivos táctiles de aturdimiento de bajo voltaje, generando críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos.
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) podrían comenzar a operar equipados con guantes capaces de administrar descargas eléctricas durante intervenciones y arrestos. La medida forma parte de un plan del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que contempla una inversión de entre 10 y 20 millones de dólares para adquirir estos insumos.
Según documentos de previsión de contratos publicados por el DHS, la adquisición se centra en los artefactos conocidos como CTG 5 G.L.O.V.E. (Generador de Emisión de Bajo Voltaje de Salida, por sus siglas en inglés), catalogados formalmente como dispositivos conducidos de «distracción y desescalada». El equipamiento estaría destinado tanto a oficiales de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) como a agentes de Operaciones de Ejecución y Remoción (ERO).
El fabricante de la tecnología, Compliant Technologies, promociona estos guantes como herramientas no letales que permiten al oficial transmitir pulsos de bajo voltaje directamente a través del contacto físico o al sujetar a un individuo. Sin embargo, la posible adopción de este equipamiento ha encendido las alarmas en organizaciones civiles y de derechos humanos, quienes advierten sobre el riesgo de abuso y la facilitación de tratos crueles o infligimiento de dolor indebido en procedimientos migratorios.
De concretarse la licitación y la firma del contrato, las primeras entregas de este armamento no letal estarían previstas para concretarse antes de marzo de 2027, en un contexto marcado por un mayor escrutinio sobre el accionar de los organismos de control fronterizo e interior en Estados Unidos.
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