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Actividad física y nutrición balanceada: La combinación que reduce hasta un 50% el riesgo de enfermedades cardíacas

Especialistas destacan que integrar entrenamiento aeróbico, rutinas de fuerza y un plan alimenticio saludable es la estrategia más eficaz para prevenir patologías cardiovasculares y mejorar la longevidad.

Las patologías cardiovasculares se mantienen como una de las causas de mortalidad más frecuentes a nivel global. Sin embargo, una parte significativa de sus factores de riesgo se puede prevenir o controlar mediante la adopción sostenida de estilos de vida saludables, donde el ejercicio regular y la nutrición equilibrada ocupan un rol central.

Investigaciones publicadas en el European Heart Journal revelan que efectuar al menos 30 minutos diarios de actividad física, cinco veces a la semana, permite disminuir hasta en un 50% la probabilidad de desarrollar eventos cardíacos frente a perfiles sedentarios.

Al respecto, la líder fitness de Sportlife, Catalina Hormazábal, sostiene que la clave radica en estructurar un plan de trabajo variado. «Muchas personas creen que basta con salir a caminar o hacer ejercicios cardiovasculares, pero la evidencia demuestra que los mejores resultados se obtienen cuando se combina el trabajo aeróbico con ejercicios de fuerza. Esta combinación fortalece el corazón, mejora la circulación, ayuda a controlar la presión arterial y favorece un mejor estado físico general», precisa la profesional.

Desde el American College of Sports Medicine agregan que las rutinas de resistencia realizadas mínimo dos veces por semana aportan a la reducción de grasa corporal, optimizan la presión arterial y aumentan la sensibilidad a la insulina. Asimismo, protocolos como el entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) supervisado muestran alzas de hasta un 15% en el consumo máximo de oxígeno en programas de ocho semanas, según reportes del British Journal of Sports Medicine.

El pilar de la actividad física se complementa con las pautas de alimentación. La nutricionista Natalia de la Horra advierte que «una alimentación equilibrada es el complemento perfecto de la actividad física. Priorizar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables, además de reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados y altos en sodio, permite mantener niveles adecuados de colesterol y presión arterial».

Entidades como la American Heart Association concuerdan en fijar una meta mínima de 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado para preservar la función vascular. Antes de iniciar cualquier plan de entrenamiento, los especialistas aconsejan someterse a chequeos preventivos y guiarse por profesionales del área para ajustar la exigencia a la condición particular de cada usuario.