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Del caso Sedini al modelo Kast: por qué la vocería de Gobierno sigue siendo un problema para La Moneda

El cambio de vocera no cerró el flanco comunicacional del Ejecutivo. Por el contrario, abrió un debate sobre el modelo de comunicación de La Moneda, donde las dudas ya no recaen en una persona, sino en la estrategia diseñada por el Gobierno.

La salida de Mara Sedini parecía cerrar uno de los primeros flancos comunicacionales del Ejecutivo: la vocería. Sin embargo, las críticas no desaparecieron. Hoy el cuestionamiento ya no apunta solo a una persona, sino al diseño completo con que La Moneda decidió comunicar.

Mientras el Gobierno apuesta por distribuir la vocería entre ministros sectoriales y relegar las intervenciones institucionales, la oposición, parte del oficialismo y analistas advierten que la ausencia de una voz permanente termina debilitando la capacidad del Ejecutivo para explicar sus decisiones, fijar agenda y hablarle a la ciudadanía.

Pero algunos van un paso más allá: sostienen que el problema ya no es la falta de un vocero, sino la dificultad del Gobierno para articular un relato coherente sobre sus principales reformas, un déficit que, de no corregirse, podría terminar pasándole la cuenta cuando deba demostrar resultados ante la ciudadanía.

La Moneda decidió cambiar por completo el modelo de vocerías. Repartió la voz entre sus ministros, eliminó la rutina semanal y dejó atrás la idea de que una sola autoridad concentre la tarea de explicar al Ejecutivo.

Desde el Palacio aseguran que nunca existió la intención de replicar el modelo de vocerías institucionales que marcaron administraciones anteriores.

Durante el gobierno de Gabriel Boric, por ejemplo, la entonces ministra Camila Vallejo comparecía regularmente los lunes para fijar la posición del Ejecutivo y responder preguntas de la prensa.

En esta administración la lógica ha sido otra. Nunca se estableció un día fijo para las vocerías. La premisa fue que el Gobierno debía hablar cuando hubiera noticias que comunicar y no por el solo hecho de cumplir un calendario. Tras la salida de Mara Sedini incluso hubo un nuevo rediseño interno..

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