El cantautor italo-argentino falleció tras sufrir complicaciones de salud que lo mantuvieron hospitalizado en Buenos Aires, dejando un legado imborrable en la música popular latinoamericana.
La música latinoamericana viste de luto tras confirmarse el fallecimiento del reconocido cantautor italo-argentino Piero Antonio Franco De Benedictis, conocido artísticamente como Piero. El intérprete y compositor murió a los 81 años en la ciudad de Buenos Aires tras atravesar complejas complicaciones de salud que obligaron a su internación en las últimas semanas, generando conmoción entre sus seguidores y colegas de la industria musical.
La noticia sobre su partida fue comunicada por su entorno cercano y familiares, quienes agradecieron las muestras de afecto y el respeto brindado al legado del artista durante su carrera profesional.
«Mi viejo» y un catálogo grabado en la memoria colectiva
Nacido en Italia y radicado desde muy joven en Argentina, Piero construyó una trayectoria artística de más de cinco décadas caracterizada por el contenido social, la balada emotiva y el compromiso político. Su salto a la fama masiva se produjo a finales de la década de 1960 con el lanzamiento de «Mi viejo», emotiva canción dedicada a su padre que traspasó fronteras continentales para convertirse en un clásico permanente del cancionero en español.
«Mi viejo es un regalo de la vida que se transformó en el abrazo de millones de hijos a sus padres en todo el mundo. Es una canción que dejó de pertenecerme para ser de la gente», expresaba el cantautor al recordar el impacto global de su obra más emblemática.
A lo largo de su carrera, su repertorio sumó otros títulos fundamentales del folclore y la canción urbana como «Para pueblo lo que es del pueblo», «Soy pan, soy paz, soy más» y «Llegando, llegamos», temas que sirvieron como himnos de resistencia y reflexión durante los periodos de agitación política en América Latina.
Exilio, retorno y un legado de solidaridad social
Su activa postura crítica frente a los regímenes militares de la región lo llevó al exilio en Europa a fines de los años setenta, donde continuó creando música y participando en campañas de derechos humanos. Tras el retorno de la democracia, regresó a Argentina para consolidar su carrera artística y volcarse intensamente al trabajo social mediante fundaciones para la infancia y la promoción ecológica.
Diversas figuras de la cultura y la política regional han expresado sus condolencias por el deceso del cantautor, destacando no solo su virtuosismo interpretativo, sino también su constante cercanía con las causas sociales y los sectores vulnerables de la región.
























































