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Kast en la ONU: Autocrítica por la economía chilena y una dura receta para reformar el organismo.

En su debut ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el Presidente de Chile, José Antonio Kast, marcó un punto de inflexión respecto a las tradicionales intervenciones de los mandatarios chilenos en Nueva York. Con un discurso de 18 minutos, Kast combinó una inédita dosis de pragmatismo y autocrítica sobre la realidad interna del país con un emplazamiento frontal a la estructura de la gobernanza global.

A diferencia del tono habitualmente optimista que los jefes de Estado suelen proyectar en el extranjero, el Mandatario chileno optó por la total franqueza. «La economía aún no despega y el desempleo se mantiene alto», admitió abiertamente ante el pleno, vinculando el actual estancamiento a las secuelas del estallido social de 2019. Sin embargo, su diagnóstico funcionó como preámbulo para un agresivo llamado a la inversión extranjera, asegurando que tras seis meses de gestión ha logrado «ordenar la casa», devolviendo a Chile la certeza jurídica y la seguridad necesarias para los capitales internacionales.

En el plano multilateral, Kast no ahorró adjetivos para calificar la gestión de la ONU, afirmando de manera tajante que la institución «no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos». Su propuesta para el organismo se tradujo en una receta de austeridad y reestructuración política que incluye:

  • Poda burocrática: Reducir los aparatos administrativos para priorizar el financiamiento de emergencias críticas donde existan vidas en riesgo.
  • Foco en lo urgente: Suspender agendas que calificó como «accesorias» para concentrar los esfuerzos institucionales.
  • Fin al orden de la posguerra: Exigir una reforma profunda al Consejo de Seguridad, argumentando que «no es posible mantener vigente el orden mundial de 1945».

El discurso también reservó espacio para la agenda de seguridad, donde el Presidente chileno solicitó una estrategia transnacional coordinada para combatir el crimen organizado que azota a la región, al tiempo que hizo un llamado generalizado al cese de las guerras e intervenciones armadas en el mundo.

Con esta intervención, Kast fija la postura de su administración: un Chile alineado con la atracción de mercados globales, pero profundamente crítico de la burocracia internacional.